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Crónica de viaje a Tunanmarca

  • Foto del escritor: jesusfreundt
    jesusfreundt
  • 25 oct 2018
  • 4 Min. de lectura

Bajo un cielo azul, acompañado con pomposas nubes tan perfectas que parece que estar pintadas por Miguel Angelo, aparece alguien por Jauja preguntando por la “misteriosa capital del reino Huanca”, a unos 45 minutos en autobús desde la cuidad de Huancayo.


Es sábado por la mañana, y nos dirigimos hacia el distrito de Jauja, partimos de Huancayo con un día soleado, pero frio. Desde el bus vamos apreciando el Valle del Mantaro, mientras el guía turístico nos cuenta qué ofrece cada distrito. Nos aclara que se le dice margen derecha, de la carretera central, porque ésta parte se ubica a la diestra del río Mantaro.


El río Mantaro divide el Valle en dos, la margen derecha y la margen izquierda. En la margen derecha pasamos por los distritos de Pilcomayo, Sicaya, Mito, Orcotuna, Sincos y finalmente llegamos a Jauja, donde la Virgen del Rosario nos da la bienvenida.



En el paradero principal de Jauja se puede encontrar buses que te trasladan solo hasta el distrito de Marco, nuestro objetivo es visitar el misterioso complejo del reino Huanca, Siquillapucara, conocido actualmente como Tunanmarca.


Decidimos ir en un auto, hasta las faldas de la Pampa de Manquihuayo. Camino a las ruinas de los Huancas, pasamos por la laguna de Tragadero, en cuyas riberas y en su entorno se desenvuelven los pueblos laboriosos de: Tragadero, Muquillanqui, Chocón y Pachascucho. Las aguas del pequeño río de Yanamarca desembocan en este, especialmente en los meses de invierno, y las aguas sobrantes van a la abertura en el suelo que absorbe o traga agua, recurso natural creada por la madre naturaleza que está próximo al Noroeste de la laguna, al pie del imponente cerro Jatun Malca.


El misterio de esta laguna es la interconexión con dos lagunas que se encuentran en el Valle del Mantaro, una de ellas ubicada en Jauja también, la famosa Laguna de Paca y la otra ubicada en el distrito de Chupaca, llamada Ñahuinpuquio. Los lugareños cuentan que unos científicos en una ocasión echaron quinua a la Laguna de Tragadero y misteriosamente la quinua apareció en la Laguna de Paca y también en la laguna de Ñahuinpuquio.


De camino a la fortaleza, observamos la cosecha de papas por parte de los agricultores de la zona, también los hermosos campos de trigo, quinua y tarwi. Las casas que rodean el camino a la capital Huanca son las típicas casas de barro con sus tradicionales techos de tejas rojas y una veleta que acompaña el tejado. En el camino también se aprecia el ganado pastando.


Llegamos aproximadamente a las 11 de la mañana al distrito de Tunanmarca, ya se sentía más frio que en Jauja. Sin hacer ninguna escala nos dirigimos rumbo hacia la fortaleza. El guía nos indica que el frio es porque nos encontramos en la Sierra Alta, por la extrema presencia de Ichus y espinas. El reto más grande para nosotros, entonces, fue subir hasta cima. Mientras vamos subiendo, el guía nos cuenta la leyenda de la fortaleza de Tunanmarca.



“Durante el incanato, se estableció en el poblado de Hatun uno de los episodios más notables: la masacre que el Inca Capac Yupanqui infligió a los altivos y soberbios  Huancas de la zona, quienes se rebelaron contra el imperio inca. Siquillapucara resistió al enemigo,  todo el valle del Huancamayo fue escenario de combates y sangrientos desastres. Cansado por la tenaz resistencia que había sufrido el jefe cuzqueño, ordenó la mutilación de las dos manos a todos los varones y la mutilación de la mano derecha a todas las mujeres. De esa manera, evitaría levantamientos y la rebelde nación huanca quedo consumada.  Ese episodio tuvo lugar en la pampa de Maquinhuayo”, nos relata el guía.


Subimos y fuimos encontrando variada vegetación, entre cactus típicos de la Sierra Alta, también insectos enroscados en lo que a primera vista eran piedras con formas especiales, pero que el guía contó que eran restos fósiles. Antes de que los Huancas llegaran a establecer ahí su fortaleza, ese lugar habría sido mar, y con el paso del tiempo, a causa de erupciones volcánicas, los restos se solidificaron con el magma formando minerales fosilizados.


Al llegar a la cima. Observamos la muralla que rodea la ciudadela Huanca, la muralla le servía a los Huancas como protección ante los enemigos.  Tunanmarca era una ciudadela Huanca, aun se pueden apreciar las viviendas, por suerte, se conservan la mayoría de ellas, pero la gran parte se encuentra en deterioro. Cada chulpa está construida con una selección de piedras talladas de tal manera que encajan perfectamente y se encuentran unidas con una especie de grana, que se obtiene de moler estas piedras.



Cada chulpa tiene una ventana y una gran entrada. Actualmente, se encuentra rodeada de maleza y animales silvestres. También alrededor de las chulpas se ven restos fósiles que fueron adaptados para ser usados como morteros. Indignante fue ver que se daban vestigios de saqueos por parte de los huaqueros y que los visitantes dejaban basura, incluso, en una búsqueda que hicimos antes de visitar la fortaleza, encontramos en Intenet fotografías de personas que subían con camionetas hasta la ciudadela, deteriorando aún más los restos arqueológicos. Pese a ello, la vista desde la pampa hacia el valle es hermosa. Se puede observar la laguna de Tragadero y la laguna de Paca acompañada de su cerro que tiene forma de indio reposando de espaldas. Desde la fortaleza, también se ve al imponente nevado de Huaytapallana.


La fortaleza está perfectamente acompañada por el hermoso cielo azul, que por este día, nos amenaza con sus nubes plomas. Es hora de partir.

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About Me

Ricardo Freundt nació el 2 de noviembre de 1992 en Lima, Perú. Vivió toda su vida en Barranco, el distrito más bohemio, turístico y cultural de su ciudad. Desde ahí nace la pasión por retratar sus puntos turísticos preferidos en fotografía y de escribir sobre ellos. 

 

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